Hace unos cuantos días departía con
amigos, salimos a almorzar y luego del almuerzo decidimos que comeríamos un
postre (claro está que ese día dejamos la dieta y sin ningún tipo de
remordimientos), mientras esto sucedía conversábamos sobre nuestras vidas y
sobre situaciones que parecen no poder cambiar, pero que en el fondo yo
considero que no son las situaciones las que deben cambiar, sino que el cambio
lo debe hacer uno mismo, es decir cambiar nosotros y no esperar que las
situaciones cambien, pues en términos generales, eso no sucederá, las
situaciones y/o problemas estarán siempre ahí, tal cual, presentándose siempre
como adversas, pero depende de nosotros el cómo decidimos afrontarlas.
Había una gran decepción por la
realidad política, por nuestros entornos mas cercanos, por nuestras
complicaciones, fue una tarde de compartir no solo conversación amena y alegre,
sino también una tarde de análisis de lo que nos estaba tocando vivir a cada
uno.
El postre no solo estuvo delicioso, sino
que además nos alegro el almuerzo, parece ser que nos dejamos vencer por la
tentación de un postre que estuvo mas que delicioso y que además era la primera
vez que lo probábamos.
Es maravilloso saber que cuentas con
una BUENA AMISTAD, aquellas que aunque pase el tiempo no declina en
absolutamente nada la calidad de amistad que se tiene, por tanto siguen
conversando como si se hubiesen visto ayer, poniéndose al corriente de la vida
del otro e intercambiando ideas, risas y experiencias.
Recordando además buenas épocas en las
que solíamos divertirnos mucho.
¡Fue una tarde maravillosa!
¡GRACIAS POR UNA BUENA AMISTAD!, me
siento bendecida por eso.
Infinitas Epifanías para Ti!




