Empecemos por aclarar que no soy muy
fan de cuidar plantas, siempre he considerado que el cuidar plantas y flores es
un trabajo que requiere mucho esfuerzo pero sobretodo amor y cariño.
Hace algunos meses asistí a unas
clases de kokedama, y tuve la oportunidad de hacer mi propio kokedama, con mis
propias manos, esta experiencia fue súper grata y me lleno solo de
satisfacciones.
Siendo honesta pensé que mi kokedama
se me moriría pronto pues considero que no tengo buena mano para las plantas,
pero resulta que para mi dicha mi kokedama esta viva y no solo eso sino que
esta cada vez mas grande y le salen cada vez mas hojas, esto comprueba mi
teoría de que a las plantas hay que amarlas y es que con este kokedama en
particular me pasó algo especial, quizá sea el hecho de que yo lo armé desde
cero y la he visto evolucionar, quizá sea que le dedico tiempo, pero por sobre
todo le di amor porque así lo sentí, le doy mucho amor, la he riego con cariño,
con mucho cuidado, la
mantengo bajo las indicaciones que me
dio la profesora hasta el dia de hoy.
Esto me enseña una vez más que
cualquier acción que se haga con amor, rinde sus frutos y en cada acción se ve
la belleza de cada uno de nuestros esfuerzos y sobretodo el cariño que damos en
cada momento.
Infinitas Epifanías para Tí!

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