martes, 13 de junio de 2017

UN NUEVO ENGREIDO

Hace un par de semanas me obsequiaron un bambú bebé y la verdad es que estoy muy contenta con el, es súper fácil de cuidarlo y es un gran ornamento para la casa, le da vida.

Además a la vista es súper lindo, armónico y bello.

La historia fue de la siguiente manera: cuando me ofrecieron regalármelo, me negué, pensé: oh por Dios, algo mas que cuidar en casa y me negué.

Luego una de las personas que se encontraba cerca de mí me dijo: “es súper fácil de cuidar, solo le pones agua y eso es todo”, yo por supuesto seguía incrédula, pensé: “las plantitas necesitan mucho cuidado, ¿como es posible que solo le deba poner agua y eso sea todo?”, pues eso es para que vean mi ignorancia sobre plantas.



Finalmente, esta persona me convenció de que me llevara uno de los bambús y mas aún me dio a escoger el que mas me gustara y así fue, escogí el que mas me gusto y me lo traje a casa y ahora no puedo dejar de estar pendiente de mi bambú bebé, se ha vuelto mi segundo engreído luego de mi kokedama, los atiendo a los dos por igual, les hablo a los dos por igual, se ha convertido en mi nuevo engreído.

Esto me deja de lección que uno nunca debe estar cerrado a posibilidades y situaciones nuevas, ya que no sabemos cuanta felicidad nos puede traer esta nueva circunstancia.

Así que a empezar a decir que sí y no nos perdamos situaciones de vida que nos harán felices.


Infinitas Epifanías para Ti!

martes, 6 de junio de 2017

UN INCREIBLE DIA SIN CELULAR

Desde hace ya algún tiempo no estoy muy al tanto del celular y eso me hace sentir de alguna manera un poco liberada, así que decidí tomarme un día sin celular y observar que era lo que sucedía si no tenía este aparato conmigo.

La primera hora era como de angustia, quería revisarlo, pero aguanté mis ganas y no lo hice, y conforme iban pasando las horas me sentí mucho mas tranquila, pero por sobretodo “liberada”, siempre estamos pendientes del celular, de quien nos llamó, escribió o de las notificaciones de nuestras redes sociales favoritas.

El no haber tenido celular por un día además me recordó que antes vivíamos sin ellos y éramos igual o mas felices aun, nos sentábamos en las mesas a platicar, o a ver televisión en familia, o simplemente una salida con amigos de toda la vida.

Esta era ha evolucionado a pasos agigantados y no podemos darle el alcance, aun no entendemos el celular que tenemos y ya salió la última versión del mismo.



Extraño mucho mi niñez, en donde estar comunicados era literalmente enviarme una carta manuscrita a alguien, o sentarte en el teléfono fijo (si es que tenias) de tu casa y hablar con tus amigas, mientras tus padres te llamaban la atención por ocupar el teléfono durante tanto tiempo, ya que podía entrar otra llamada que fuese realmente importante. Eran, por supuesto, otros tiempos.

Veo hoy que los grupos de amigos que salen a departir no comparten mucho, están todos juntos pero a la vez cada uno en su equipo celular y eso a mi humilde entender no es comunicación ni acercamiento y mucho menos un momento de compartir.

He disfrutado mucho mi día sin mi celular, me he sentido liberada, libre, sin ataduras a un objeto que es solo eso “un objeto”, me quedo feliz, satisfecha y contenta de haberlo hecho.

Te invito a probar vivir un día sin tu celular, es una experiencia reconfortante.

Infinitas Epifanías para Ti!