Hace un par de semanas me obsequiaron
un bambú bebé y la verdad es que estoy muy contenta con el, es súper fácil de
cuidarlo y es un gran ornamento para la casa, le da vida.
Además a la vista es súper lindo,
armónico y bello.
La historia fue de la siguiente
manera: cuando me ofrecieron regalármelo, me negué, pensé: oh por Dios, algo
mas que cuidar en casa y me negué.
Luego una de las personas que se
encontraba cerca de mí me dijo: “es súper fácil de cuidar, solo le pones agua y
eso es todo”, yo por supuesto seguía incrédula, pensé: “las plantitas necesitan
mucho cuidado, ¿como es posible que solo le deba poner agua y eso sea todo?”,
pues eso es para que vean mi ignorancia sobre plantas.
Finalmente, esta persona me convenció
de que me llevara uno de los bambús y mas aún me dio a escoger el que mas me
gustara y así fue, escogí el que mas me gusto y me lo traje a casa y ahora no
puedo dejar de estar pendiente de mi bambú bebé, se ha vuelto mi segundo
engreído luego de mi kokedama, los atiendo a los dos por igual, les hablo a los
dos por igual, se ha convertido en mi nuevo engreído.
Esto me deja de lección que uno nunca
debe estar cerrado a posibilidades y situaciones nuevas, ya que no sabemos
cuanta felicidad nos puede traer esta nueva circunstancia.
Así que a empezar a decir que sí y no
nos perdamos situaciones de vida que nos harán felices.
Infinitas Epifanías para Ti!

