Es sabido que todo tenemos miedos,
sean que estos están conscientes o inconscientes, todos batallamos contra
algunas cosas en nuestras vidas, también tenemos la opción de dejarlo guardados
en el baúl y no sacarlos por miedo al dolor o fracaso.
El miedo no es otra cosa que la
manifestación de sucesos que nos han ocurrido antes y que por temor a la
repetición es que los dejamos de lado o queremos que pasen al olvido, pero esto
no debería ser así, debemos afrontarlos para poder superarlos y seguir
adelante. Con esto no digo que vamos a dejar de sentir miedos, pues desaparecen
unos y aparecen otros, pero… ¿desde donde nos gustaría vivir nuestras vidas?
Desde el miedo o desde la libertad de poder hacer lo que nos gusta y nos trae
felicidad y dicha plena?
La única forma de vencer un miedo, es
realizando eso que tanto nos asusta, por ejemplo: si tengo miedo a sumergirme
en una piscina porque pienso que puedo ahogarme, la mejor solución sería
lanzarme a ella y no pensar con juicios anticipados de lo que pueda suceder una
vez que me encuentre dentro de esa piscina, pues lo mas probable es que no
suceda nada que no podamos manejar.
De niña solía oír aquel chillido
espantoso que hacía el aparato de mi odontólogo y mientras estaba en el hall
esperando mi turno recuerdo que me ponía muy nerviosa y me asustaba muchísimo,
mientras tanto solo repetía en mi cabeza “no me dolerá, no me dolerá, es solo
un ruido” y repetía esta frase cual mantra hasta que era mi turno de entrar al
consultorio, no sin antes acudir a los servicios higiénicos y orinar del miedo.
Una vez terminado mi procedimiento me daba cuenta de que le temía al sonido y
no a la intervención en sí. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que no
tenía nada que temer, aunque no puedo negar que siempre que visitaba a mi
odontólogo sentía ese “miedito” previo a mi intervención, lo rescatable es que
no me iba ni me quedaba helada, simplemente dejaba que mi miedo pase y me
sentaba en aquel sillón dispuesta que me realizaran mis curaciones propias de
la edad.
Atraviesa tus miedos, es mejor
atravesarlos que vivir siempre con ellos, una vez que los atravieses sentirás
que vives en libertad y te sentirás mas feliz aún, los miedos nos arrastras a
no probar situaciones nuevas en nuestras vidas que podrían ser reconfortantes y
nos podría ayudar a sentirnos mas felices.
Entonces ¿desde donde quieres vivir
tu? ¿desde tus miedos o desde la libertad de ser feliz? ¿qué puede mas en ti,
tus ganas o tus miedos?
Infinitas Epifanías para Ti!

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