sábado, 26 de agosto de 2017

HE APRENDIDO…

He aprendido que la vida no siempre es lo que uno desea, pero al mismo tiempo aprendí que uno mismo se forja su propia felicidad, entendí que la felicidad no es el objetivo, aprendí que es cuestión de actitud y madurez emocional.

He aprendido que decir “te amo” es importante, que no lo debemos guardar para ciertas ocasiones, sino que mas bien debería ser la frase mas recurrente en nuestro léxico.

Vivimos en un mundo que cada vez busca mayor espiritualidad, mayor crecimiento personal, muy al margen de cada acción que realicemos, cada vez conozco más personas que se interesan por su crecimiento interno que por sus logros materiales y eso me llena de alegría, los logros materiales son buenos, pero no nos dan la felicidad completa, el cultivarnos por dentro en cambio nos da “esa” satisfacción de haber evolucionado desde adentro.

He aprendido que vivir una vida espiritual es difícil, que no todos la comprenden y que muchas veces te ves rechazado o hecho a un lado por tu estilo de vida, a veces una vida espiritual se torna solitaria pero tranquila, en calma, con las preocupaciones de cualquier ser humano pero con la convicción de que todo es un aprendizaje.



He aprendido que no todos somos iguales, que cada uno maneja sus propios tiempos y momentos, que nadie puede empujar o adelantarse a nadie, que no hay por qué juzgar a quien no se encuentra en un nivel diferente al nuestro, sea este mayor o menor que en el que uno se encuentra actualmente.

He aprendido a respetar los diversos pensamientos y formas de ser de otras personas, he aprendido a ser tolerante, a dejar que cada quien tome sus propias decisiones sin involucrarme en ellas, he aprendido que esta vida es maravillosa si uno la quiere ver y vivir así.

He aprendido a meditar de diversas formas, a respetar, a no involucrarme en asuntos negativos, a dejar pasar lo que no me suma y dejar conmigo lo que sí es importante para mi vida.

He aprendido a ser feliz a mi manera, con lo poco o mucho que puedo ser, he aprendido la compasión hacia el prójimo y sobretodo, he aprendido que la lucha diaria por mi propia evolución espiritual es lo que me hace feliz.


Infinitas Epifanías para Ti!

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