He aprendido que la vida no siempre es
lo que uno desea, pero al mismo tiempo aprendí que uno mismo se forja su propia
felicidad, entendí que la felicidad no es el objetivo, aprendí que es cuestión
de actitud y madurez emocional.
He aprendido que decir “te amo” es
importante, que no lo debemos guardar para ciertas ocasiones, sino que mas bien
debería ser la frase mas recurrente en nuestro léxico.
Vivimos en un mundo que cada vez busca
mayor espiritualidad, mayor crecimiento personal, muy al margen de cada acción
que realicemos, cada vez conozco más personas que se interesan por su
crecimiento interno que por sus logros materiales y eso me llena de alegría,
los logros materiales son buenos, pero no nos dan la felicidad completa, el cultivarnos
por dentro en cambio nos da “esa” satisfacción de haber evolucionado desde
adentro.
He aprendido que vivir una vida
espiritual es difícil, que no todos la comprenden y que muchas veces te ves
rechazado o hecho a un lado por tu estilo de vida, a veces una vida espiritual
se torna solitaria pero tranquila, en calma, con las preocupaciones de
cualquier ser humano pero con la convicción de que todo es un aprendizaje.
He aprendido que no todos somos
iguales, que cada uno maneja sus propios tiempos y momentos, que nadie puede
empujar o adelantarse a nadie, que no hay por qué juzgar a quien no se
encuentra en un nivel diferente al nuestro, sea este mayor o menor que en el
que uno se encuentra actualmente.
He aprendido a respetar los diversos
pensamientos y formas de ser de otras personas, he aprendido a ser tolerante, a
dejar que cada quien tome sus propias decisiones sin involucrarme en ellas, he
aprendido que esta vida es maravillosa si uno la quiere ver y vivir así.
He aprendido a meditar de diversas
formas, a respetar, a no involucrarme en asuntos negativos, a dejar pasar lo
que no me suma y dejar conmigo lo que sí es importante para mi vida.
He aprendido a ser feliz a mi manera,
con lo poco o mucho que puedo ser, he aprendido la compasión hacia el prójimo y
sobretodo, he aprendido que la lucha diaria por mi propia evolución espiritual
es lo que me hace feliz.
Infinitas Epifanías para Ti!

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