Hace unos días en medio de una
conversación simple y cotidiana, aquellas
conversaciones sobre todo y sobre nada en particular, situaciones
cotidianas, risas, intercambio de vivencias del quehacer y responsabilidades
diarias, además de temas bastantes comunes, todo en medio de un ambiente
simpático y lleno de sonrisas (pues en el fondo era una especie de catarsis) hasta
que me percate de que lo que yo considero situaciones “cotidianas”, en realidad
no lo son tanto, es decir, lo que yo considero totalmente estándar, cotidiano y
normal, parece no serlo para muchas otras personas. El rostro asombrado de mi
interlocutora me llevo a hacerle una afirmación: “No creo en muchas cosas que
la sociedad me quiere imponer, creo en las formas sensatas, amables y pacíficas,
no creo en las peleas ni los insultos, creo mas bien en la educación, no creo
en un pedazo de cartón al que le estampan un título a nombre de…, no creo en
ese tipo de etiquetas que suelen auto-colocarse las personas, digamos que para
mi un titulo o doctorado no vale mas que el trabajo del mejor albañil que yo
pueda conocer, es exactamente lo mismo. No creo en un dios castigador, creo
firmemente en un Dios justo, en un Dios compasivo y en un Dios dadivoso, es
mas, no creo en un único Dios, tengo crianza bicultural y desde ese punto no
creo en un solo Dios, hoy no creo en el matrimonio, creo en el amor y el
compromiso sincero, no creo que para sentirme realizada como ser humano
necesite irremediablemente de un hijo, no creo en muchas cosas que la sociedad
me ha querido imponer, pero si creo en la justicia, si creo en la igualdad, si
creo que todos tenemos derecho a ser felices, si creo que debemos despojar a
nuestra sociedad de tanto prejuicio, si creo que la mentira debe ser
exterminada, si creo en mi, si creo que Dios me bendice a diario, si creo que
todos tenemos esa capacidad de reinventarnos ante la adversidad, si creo, yo
soy una mujer de fe que vive agradecida de las situaciones que me toca y ha
tocado vivir, muchas de ellas han sido pésimas, duras y pesadas de llevar y
afrontar, pero las agradezco, hoy soy un ser humano mas fortalecido, mas
decidido a seguir mis propios valores morales, mis propios pensamientos y
sentimientos. Hoy soy un ser humano que no busca agradar a nadie mas, solo a mi
misma y esto implica (por supuesto) el no atropellar a nadie con mis acciones,
respeto la posición de cada persona aun cuando no comparto su misma opinión o
pensamiento, hoy creo que cada uno de nosotros tiene su propio camino por
recorrer y que no soy nadie para guiar o pretender decir que esta bien y que
esta mal, me permito caminar mi sendero sola, si bastones que me sostengan, así
aprenderé a levantarme sola las veces que sea necesario, seguir adelante
habiendo aprendido algo mas. Creo en mi.”
Mi interlocutora me miro con los ojos
brillando de emoción y percibí que definitivamente son ideas similares las que
ella tiene, quizá la única diferencia importante es que yo lo digo en voz alta
y quizá ella a media voz todavía, toda la conversación en general (pues esto es
un fragmento) me llevo a reflexionar y analizar las razones, ¿Será acaso que mi
forma de ver y llevar mi vida es distinta? ¿Podría estar equivocada en algunos
aspectos? ¿O es mas bien que vivo con total libertad de pensamiento, expresión,
siendo, sintiendo, estando y sin prejuicio alguno?
Luego de mucho reflexionar sobre
aquella conversación y de auto cuestionarme detalladamente por un largo tiempo,
llegue a la simple conclusión de que soy diferente, y con esto no me refiero a
ser mejor o peor que nadie, simplemente eso “soy diferente”.
Fue curioso ver la expresión de
sorpresa en el rostro de mi interlocutora cuando me toco comentarle algunos
aspectos de mi vida y la forma en como suelo pensar, reaccionar y regir mi vida
según mis valores y perspectivas, las mismas que se han ido formando por un
sendero humano-espiritual y por las experiencias de vida que llevo en mi ser.
Esta situación me demuestra una vez
mas lo bendecida que soy y como un hecho tan cotidiano como una conversación
puede tener consecuencias tan profundas en mi misma y quizá y solo quizá toque
fibras en otra persona, sea como fuere, es enriquecedor que esto sucediera.
Y a ti, ¿te ha pasado algo similar?
Infinitas Epifanías para ti ;)
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