miércoles, 4 de enero de 2017

Lo simple y cotidiano.

Hace unos días en medio de una conversación simple y cotidiana, aquellas  conversaciones sobre todo y sobre nada en particular, situaciones cotidianas, risas, intercambio de vivencias del quehacer y responsabilidades diarias, además de temas bastantes comunes, todo en medio de un ambiente simpático y lleno de sonrisas (pues en el fondo era una especie de catarsis) hasta que me percate de que lo que yo considero situaciones “cotidianas”, en realidad no lo son tanto, es decir, lo que yo considero totalmente estándar, cotidiano y normal, parece no serlo para muchas otras personas. El rostro asombrado de mi interlocutora me llevo a hacerle una afirmación: “No creo en muchas cosas que la sociedad me quiere imponer, creo en las formas sensatas, amables y pacíficas, no creo en las peleas ni los insultos, creo mas bien en la educación, no creo en un pedazo de cartón al que le estampan un título a nombre de…, no creo en ese tipo de etiquetas que suelen auto-colocarse las personas, digamos que para mi un titulo o doctorado no vale mas que el trabajo del mejor albañil que yo pueda conocer, es exactamente lo mismo. No creo en un dios castigador, creo firmemente en un Dios justo, en un Dios compasivo y en un Dios dadivoso, es mas, no creo en un único Dios, tengo crianza bicultural y desde ese punto no creo en un solo Dios, hoy no creo en el matrimonio, creo en el amor y el compromiso sincero, no creo que para sentirme realizada como ser humano necesite irremediablemente de un hijo, no creo en muchas cosas que la sociedad me ha querido imponer, pero si creo en la justicia, si creo en la igualdad, si creo que todos tenemos derecho a ser felices, si creo que debemos despojar a nuestra sociedad de tanto prejuicio, si creo que la mentira debe ser exterminada, si creo en mi, si creo que Dios me bendice a diario, si creo que todos tenemos esa capacidad de reinventarnos ante la adversidad, si creo, yo soy una mujer de fe que vive agradecida de las situaciones que me toca y ha tocado vivir, muchas de ellas han sido pésimas, duras y pesadas de llevar y afrontar, pero las agradezco, hoy soy un ser humano mas fortalecido, mas decidido a seguir mis propios valores morales, mis propios pensamientos y sentimientos. Hoy soy un ser humano que no busca agradar a nadie mas, solo a mi misma y esto implica (por supuesto) el no atropellar a nadie con mis acciones, respeto la posición de cada persona aun cuando no comparto su misma opinión o pensamiento, hoy creo que cada uno de nosotros tiene su propio camino por recorrer y que no soy nadie para guiar o pretender decir que esta bien y que esta mal, me permito caminar mi sendero sola, si bastones que me sostengan, así aprenderé a levantarme sola las veces que sea necesario, seguir adelante habiendo aprendido algo mas. Creo en mi.”

Mi interlocutora me miro con los ojos brillando de emoción y percibí que definitivamente son ideas similares las que ella tiene, quizá la única diferencia importante es que yo lo digo en voz alta y quizá ella a media voz todavía, toda la conversación en general (pues esto es un fragmento) me llevo a reflexionar y analizar las razones, ¿Será acaso que mi forma de ver y llevar mi vida es distinta? ¿Podría estar equivocada en algunos aspectos? ¿O es mas bien que vivo con total libertad de pensamiento, expresión, siendo, sintiendo, estando y sin prejuicio alguno?
Luego de mucho reflexionar sobre aquella conversación y de auto cuestionarme detalladamente por un largo tiempo, llegue a la simple conclusión de que soy diferente, y con esto no me refiero a ser mejor o peor que nadie, simplemente eso “soy diferente”.

Fue curioso ver la expresión de sorpresa en el rostro de mi interlocutora cuando me toco comentarle algunos aspectos de mi vida y la forma en como suelo pensar, reaccionar y regir mi vida según mis valores y perspectivas, las mismas que se han ido formando por un sendero humano-espiritual y por las experiencias de vida que llevo en mi ser.

Esta situación me demuestra una vez mas lo bendecida que soy y como un hecho tan cotidiano como una conversación puede tener consecuencias tan profundas en mi misma y quizá y solo quizá toque fibras en otra persona, sea como fuere, es enriquecedor que esto sucediera.

Y a ti, ¿te ha pasado algo similar?


Infinitas Epifanías para ti ;)

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